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A partir de mediados de septiembre comienzan en los bosques del Oriente de Asturias a escucharse la berrea de los ciervos. Estos, elevan sus astas, que se encuentran en su máximo esplendor y braman para marcar su territorio y hacerse con un pequeño harén.
Estos bramidos son rápidamente sustituidos por los violentos choques de las astas. Aunque en raras ocasiones resultar heridos. Es simplemente una cuestión de fuerza e intimidación.
Durante los meses de septiembre y octubre las hembras se encuentran preparadas para ovular, tras un embarazo de 8 meses darán a luz una cría, quizás dos, en el mes de mayo, coincidiendo con la época de mayor abundancia de pastos .
El bosque de Peloñu, es sin duda una de los mejores lugares para escuchar la berrea a principios de otoño. Pero a parte es uno de los mejores bosques de Asturias y una prueba más del Paraíso Natural de Asturias.
El bosque de Peloñu es un hayedo oligotrofo, es decir que se desarrolla en un sustrato pobre. Cuenta con una masa aproximada de 200.000 árboles, donde el haya es la especie predominante, aunque también hay una gran cantidad de robles, abedules y acebos que ocupan una extensión de 16 km cuadrados. Todo este espacio se encuentra incluido en el recién declarado Parque Natural de Ponga (24 de marzo de 2003) y que hace necesario tener un permiso para su visita.
La fauna del Parque Natural de Ponga: |
En las zonas escarpadas que rodean el bosque de Peloñu es fácil ver a los rebecos, y al atardecer salen los corzos de sus escondites para pastar en las verdes praderías.
Pero sin duda el animal más emblemático que se encuentra en esta zona es el oso, en grave peligro de extinción y que tiene en el bosque de Peloñu uno de los pocos reductos en el Oriente de Asturias.
Pero también hay otras especies como los lirones, ardillas, comadrejas, martas, garduñas, zorros, jabalíes, tejones, ginetas y aves de presa como el águila real, ratonero, cáravos, alimoches y gavilanes que nidifican dentro o en sus proximidades. Picos negros y picapinos, así como el emblemático urogallo son algunas de las joyas de esta masa forestal.
Toda esta presencia animal hacen del Bosque de Peloñu un lugar especial no solo para escuchar la berrea en los meses del otoño, sino para poder disfrutar de este singular espacio protegido durante todo el año.
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